Andrés Soliz Rada hace un año hizo historia-: se convirtió en el Ministro que encabezó la tercera nacionalización de los hidrocarburos bolivianos. Sin embargo, Soliz Rada, que renunció al cargo en septiembre del año pasado, se ha convertido en los últimos meses en uno de los más punzantes críticos del Gobierno. En sus artículos de prensa, sin dejar de apoyar el proceso central de cambio, insistentemente llama al Ejecutivo masista a corregir errores estratégicos.
En esta charla con ¡OH! apunta las flaquezas y virtudes que, desde su proximidad al poder, advirtió en Evo Morales y el MAS.
¡OH!: Al actual proceso hay quienes lo comparan con, por ejemplo, el de los años 52 ó 69. En su condición de testigo cercano hasta hace unos meses, y observador atento en los últimos, ¿Cuál la proyección y limitaciones que advierte en ese paralelo?
Ninguna nacionalización es igual a otra. La del 1 de mayo de 2006 es la primera que se realiza en el Siglo XXI, en el marco de un proceso democrático, con fuerte fiscalización parlamentaria (lo que no ocurría en 1952 ni en 1969) y con políticas neoliberales, fortalecidas por el "Consenso de Washington", cuya influencia permanece vigente.
¡OH!: ¿Qué características tiene una nacionalización del Siglo XXI? ¿Cuánto afectan a ésta los errores del propio Gobierno? ¿La doblegaron?
En Bolivia, una nacionalización de los hidrocarburos en el Siglo XXI debe tomar en cuenta las amenazas de separatismo y disgregación nacional, alentadas por las grandes potencias, las petroleras, las ambiciones geopolíticas existentes en países vecinos, aliadas al autonomismo ultrarradical de oligarquías nativas y grupos indigenistas, financiados por ONG. No tomar en cuenta, por ejemplo, la presencia de tropas norteamericanas en Paraguay (a pocos cientos de kilómetros de nuestros mega campos de gas) y de corrientes del militarismo chileno, argentino y brasileño, hubiera sido irresponsable. Recuérdese, además, que Mikael Falcoff, asesor del vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, aseguró, el año 2003, que el mapa de Sudamérica sería reconfigurado a breve plazo por la desaparición de Bolivia, mientras el Ministro de Defensa de Kirchner, Jorge Pampurro, manifestó que nuestro país “ya estaba libanizado”. Esto obligó a redactar un audaz decreto de nacionalización, pero tomando en cuenta estos datos de la realidad. Infelizmente, después de avanzar en este camino, al lograr, sobre todo que Kirchner y Lula reconozcan la nacionalización, se produjo la claudicación del Gobierno de Evo.
¡OH!: ¿Cómo?
Al congelar la Resolución Ministerial 207, del 12 de septiembre de 2006, que era la clave para que la nacionalización se traduzca de manera efectiva, en la recuperación de una parte vital de la cadena productiva. La resolución citada, en cumplimiento del Decreto del 1 de mayo, permitía a YPFB controlar el petróleo crudo, los productos elaborados por las refinerías en manos de Petrobras y modificar el margen de refinación de las mismas. De esta manera, las citadas refinerías pasaban a ser meras prestadoras de servicios y no, como hasta ahora, comercializadoras de diesel, GLP, gasolinas y petróleo reconstituido (RECON), con utilidades exorbitantes, las que pasaban a beneficiar a YPFB.
¡OH!: En ese marco, ¿Cómo evalúa el derrotero de la nacionalización del gas?, ¿Cree que Brasil volvió a imponerse en su viejo rol de subimperialismo?
El Vicepresidente Álvaro García Linera, al aceptar, en coordinación con el asesor de Lula, Marco Aurelio García, que se congele la Resolución Ministerial 207, ocasionó que la nacionalización quedara desvirtuada y que Petrobras vuelva a actuar con su prepotencia de siempre.
¡OH!: ¿Cuál era la alternativa para doblegar esa prepotencia, dado el poder de Brasil y Petrobras?
Aplicar la Resolución Ministerial 207 y pasar además, al control total y efectivo de la producción y comercialización del gas, además de proseguir los juicios por estafa agravada, evasión impositiva y contrabando, cometidos por Petrobras, al igual que las transnacionales.
¡OH!: En general, ¿Cuál considera el principal acierto del actual Gobierno?
Su mayor acierto consiste en haber abierto canales de expresión a grandes sectores excluidos de la vida política por la vigencia de un fuerte colonialismo interno, que está en franco debilitamiento. No debe olvidarse, sin embargo, que el MAS cuenta a su favor con acontecimientos históricos como el voto universal y la reforma agraria del 52, con el despertar del cholaje andino, propiciado por CONDEPA, entre 1988 y 2002, así como del indigenismo del MIP, de Felipe Quispe. CONDEPA y el MIP jugaron un papel positivo en la toma de conciencia de los oprimidos, aunque desaparecieran después por el peso de sus propios errores y de maniobras oligárquicas.
¡OH!: ¿Y cuáles cree que son sus principales errores?
Dentro de los errores del MAS, advierto su creciente pérdida de apoyo en las capas medias, originada en ciertas posturas racistas, en la excesiva ingerencia de ONGs, en el manejo sectario del aparato estatal, en incoherencias, como el envío de soldados bolivianos a Haití y al Congo, dentro de planes de la geopolítica norteamericana, en no aprobar la Ley de Investigación de Fortunas, cuyo proyecto presenté en 1990, y en el escaso respeto al gabinete, a cuyos ministros no se permite designar a sus colaboradores inmediatos.
¡OH!: ¿Cuáles son errores del MAS y cuáles específicamente de su caudillo?
Los errores se deben a la creciente soberbia de Evo Morales, alentada por adulones desesperados por ampliar sus espacios de poder.
¡OH!: ¿Qué opina de la influencia caribeña, sobre todo de la venezolana?
El presidente Hugo Chávez tiene el inmenso mérito de haber actualizado la consigna bolivariana de la “Patria Grande”, sin cuyo cumplimiento la liberación de América Latina y el Caribe jamás será conseguida. Ha planteado también, con gran visión estratégica, la articulación de las empresas petroleras estatales de la región, como forma eficaz de cortar las afiladas uñas de las transnacionales. Sin embargo, comete frecuentes errores tácticos por el manejo poco cuidadoso de sus relaciones internacionales.
¡OH!: Como uno de los principales acusadores del gonismo, ¿Cuál cree que es el rol que hoy juega esa fuerza desterrada en octubre de 2003?
La mentalidad gonista está presente, aunque de manera parcial, en el dominio que las petroleras han recuperado en el país, con la firma de los contratos petroleros, que son una negación del Decreto de Nacionalización. Existen estructuras de corrupción generadas por el gonismo y que aún no han sido desmanteladas. No se advierte una decidida voluntad de cambio en esta materia, la que debería comenzar por aprobar la Ley de Investigación de Fortunas y permitir que el control social sobre las entidades públicas sea más ordenado y eficaz.
¡OH!: ¿Qué características asume la clásica confrontación Nación versus Antinación?
Su característica fundamental se traduce en la succión de los excedentes económicos producidos por nuestras materias primas estratégicas, a las que se impide que sirvan de base para nuestra industrialización. Ese fue uno de los objetivos centrales de la nacionalización. Infelizmente, los contratos petroleros han cerrado el camino al control efectivo de la cadena productiva.
¡OH!: En ese contexto, Usted en uno de sus artículos denunció una especie de quinta columna con ligazones hacia grandes transnacionales, incluso mencionó al Ministro Juan Ramón Quintana. ¿Cómo la explica y cuánto cree que afecta al Gobierno?
Lo que afirmé es que el multimillonario George Soros, partidario de la legalización de las drogas y con intereses en la mina San Cristóbal, es parte de la poderosa Red de Defensa y Seguridad de América Latina (RESDAL), con sede en EEUU, cuyo representante en Bolivia fue el actual ministro Juan Ramón Quintana.
¡OH!: ¿Cómo interpreta entonces ese tipo de presencias en el corazón mismo de este Gobierno, considerado eje de un cambio trascendental?
El MAS se nutre de diferentes fuentes. Tiene su base principal en las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, las que heredaron la disciplina y organización de los sindicatos mineros y cuyo puente de contacto fue Filemón Escobar; el indigenismo de Felipe Quispe, representado por Álvaro García Linera; las ONG, en las trabajaron varios ministros y que, en algunas ocasiones, pretenden arrastrar el proceso de cambio hacia el indigenismo fundamentalista e irresponsable; una débil corriente nostálgica del foquismo del Che Guevara; y, finalmente, la tradición de la izquierda nacional, patriótica y Latinoamericana, con la que mi persona trató de aportar al primer gabinete de Evo.
¡OH!: ¿Por quién votaría en las probables elecciones de 2008?
Tomaría mi tiempo para pensarlo.